Campo de
Cantarranas, Madrid. Cuatro del mediodía. Último día lectivo antes del parón
navideño. Se miden las fuerzas los equipos de rugby de Aeronáuticos y el de
Obras Públicas. Hace frío, los jugadores empiezan a calentar para tratar de
entrar en calor. Desde el terreno de juego, detrás de los palos, se divisa
perfectamente un nutrido grupo de universitarios, armados con bricks de don
simón y botellas de coca cola, que conversan y ríen en el pequeño parquecito
que rodea la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad
Complutense.
BMW ha confirmado a sus dos pilotos para la próxima temporada. Sólo quedan volantes libres en Toro-Rosso y en Honda (un equipo con una gran masa de dinero para invertir) Y Alonso dice que no se preocupa pero no acaba de hacer oficial que se queda en Renault en espera de una posible oferta de Ferrari.
Jose Luis Abajo "Pirri" se convirtió hace unos días en el primer medallista español en un deporte que se estableció como Olímpico desde las primeras olimpiadas modernas y que fue inventado, como la fregona o el chupa-chups, por una mente española. Aparte de plantearse fijaciones Freudianas con los palos largos y los inventos patrios, es remarcable que hasta Pekín 2008, ningún compatriota nos hubiera traído una medalla en esta categoría. Sin embargo, lejos de dar una relevancia justa a este deporte (olvidado y defenestrado) se le relega al silencio mediático (como la gimansia o la vela) en favor del todopoderoso fútbol, para colmo en categoría de partidos amistosos muchas veces.
Y esperan luchar por el podio lo que queda de temporada. Espero que el director técnico de Renault sea tan bueno como el mecánico de un pueblo de la región Morañega abulense que ha dado alas al pobre de mi Clío y también una segunda oportunidad para seguir danzando los fines de semana hasta altas horas de la madrugada. En el caso de mi Clio ha bastado cambiar una pieza del motor, en el caso del R-28 un nuevo sistema de suspensión, mejoras aerodinámicas en el alerón delantero y trasero y algún caballo más de potencia son las bazas que maneja Bob Bell para convencer al bicampeón asturiano para que se quede en 2009.